viernes, 4 de diciembre de 2015

Cartas olvidadas.

Esta semana recordamos aquel género epistolar tan olvidado en nuestros días y  estuvimos escribiendo cartas en clase , con el objetivo principal de  mejorar la expresión escrita, la caligrafía y la ortografía entre otras cosas.
Después fuimos a un buzón para echar las cartas que  habíamos escrito.


El género epistolar, cuyo forma de expresión tradicional es el texto que comúnmente conocemos como carta, es uno de los más libres que existe dado que abarca una gran cantidad de temas y propósitos, expuestos de manera diversa, siempre y cuando cuente con un destinatario a quien va dirigida la carta y sus respectivos encabezamiento, saludo y despedida. En el cuerpo de la carta pueden aparecer recomendaciones, comentarios, solicitudes, diálogos, narraciones, poemas, notificaciones, argumentaciones de todo tipo hasta saludos y despedidas.
 Con el transcurrir del tiempo, el género epistolar ha cambiado su función en el mundo: la posibilidad de comunicación inmediata hace que se impongan los mensajes fragmentados, pequeñas piezas de lo que anteriormente eran las largas comunicaciones que escritas con pluma y contenidas en sobres lacrados viajaban por días o semanas  de un lugar a otro  para transmitir informaciones, pensamientos y sentimientos. Sin embargo, todavía hoy se escriben cartas y, aunque no lleguen con la frecuencia que solían hacerlo, todavía sentimos esa fascinación cuando un sobre o incluso un correo electrónico nos llega, nos habla directamente y nos trae algo de la esencia del remitente.
Mis viejas amigas han sido sustituidas por los innumerables mensajitos en los que prima la cantidad sobre la calidad de lo escrito Siempre me gustó escribir cartas, mandarlas y recibirlas pero eran otros tiempos donde no teníamos esa necesidad imperiosa de transmitir el mensaje a toda velocidad ,con una escritura ilegible y con innumerables faltas de ortografía.
 
 

  • No paro de alucinar al ver escritos en cualquier lugar con un montón de faltas.
  • No sé si tendrá algo que ver el uso desmedido del móvil para transmitir los mensajes, muchas veces sin venir a cuento; a lo que añadiría la falta del uso adecuado para lo que inicialmente estaba destinado el teléfono (la comunicación oral)  que prácticamente también la hemos descartado, lo que empobrece aún más la comunicación entre las personas.
  • No sé si esta pequeña opinión servirá de algo para mejorar las reglas ortográficas del querido lector o lectora, pero por si acaso aquí la dejo.


Como diría aquel famoso filósofo: "Sólo sé que no sé nada".

¡Qué usted lo escriba bien!

martes, 1 de diciembre de 2015

Colores de diciembre.

Nace diciembre otra vez.

Esta historia se repite.

Llegamos al último mes.

  


Hojas del árbol caídas juguetes del viento son.
Copos del cielo caídos se derriten bajo el sol.
Ocres, verdes, amarillos...
blancos, negros y marrón...
Colores de la mañana,
vistos desde mi balcón.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Tarde de chefs.

Para acabar el mes, una tarde de teatro, entre fogones y chefs.

 
Me gusta ir al teatro. Debo confesar que prefiero ver a las personas en vivo y en directo, y además  al finalizar la representación podemos aplaudir y agradecer, en el momento, el trabajo realizado por los actores sobre el escenario.
 

 
Chefs es una mirada divertida sobre el fascinante mundo de la gastronomía. La historia se centra en un chef de gran prestigio que ha perdido la inspiración y que tiene que confiar en un disparatado equipo de cocineros para crear una receta espectacular y novedosa y así mantener las estrellas de su restaurante. Al mismo tiempo hacemos un recorrido por distintas facetas del mundo de la cocina, como nuestra relación con los alimentos que ingerimos, los animales que nos alimentan, las diferentes cocinas y sabores del mundo. Veremos los egos, la competición entre estos “cocineros estrella“ y todo lo que con mucho gusto va cayendo en la cazuela del humor de Yllana.
 
El origen de esta palabra es francés y significa “jefe”. Esto se debe a que en los restaurantes, por ejemplo, al cocinero que está al mando de todos los demás se le llama chef, se trata de una relación con la jerarquía de un trabajo.

martes, 24 de noviembre de 2015

Secador de otoño.


 Hoy hace frío,
se fue el calor.
Siento escalofrío,
tirita mi voz.
Ahora me avío,
baño de vapor.
Ahora me río,
cojo el secador.





S iento
E l
C alor del secador
A ires
D e
O toño
R evuelven mis cabellos.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Devoradores de almas.


Un lunes cualquiera de una semana cualquiera. Paseo por la ciudad y no paro de alucinar. Todo el mundo tiene la mirada fija en el móvil.
Una mujer va en el coche pero no va pendiente de la carretera si no de dejar otro estúpido mensajito en su grupo de wasap. Eso no es lo malo si no el accidente que está a punto de provocar por no dejar pasar al peatón que cruzaba confiado con su semáforo en verde. Ahora es un transeúnte el que va obsesionado con el móvil y casi es atropellado por cruzar sin mirar.
Voy al banco a poner la libreta al día. Tengo que esperar más de la cuenta ya que la cajera está mandado un mensajito por su telefonito.
El caso enfermizo se repite en cualquier rincón: en el asfalto, en el parque, en la arena, en la tienda, en la sala de espera, en el hospital, en el banco, en el hostal, en el la parada del bus, en la plaza, en el desayuno, comida o cena. Lo que más me llamó la atención fue cuando estaba en el teatro  y varios espectadores seguían utilizando el móvil con la función empezaba mandándose mensajes sin ton ni son, a pesar del aviso inicial de que se debía mantener el teléfono apagado durante la representación.
Cualquiera de ustedes podría poner un ejemplo similar. Aquí les dejo esta historia por si quieren comentar.


El fotógrafo francés Antoine Geiger imagina nuestros móviles como "los devoradores de almas" como elemento adictivo y nocivo por el uso excesivo.
Hoy en día debemos utilizar las nuevas tecnologías y aprovecharnos de los beneficios de las mismas, pero cómo determinar la frontera entre una utilización sana y una adicción.
¿Es realmente necesario el uso desmedido que se hace del telefonito en nuestros días?

martes, 10 de noviembre de 2015

Níscalos y mojitos.




Después de la última entrada que estuvo pasada por agua, el nuevo día amaneció soleado.
Bonita jornada para caminar por la montaña, recoger níscalos, pisar el suelo mullido cubierto por las acículas de los pinos y sentir el inconfundible olor de los jarales.
Parece ser que las condiciones climatológicas no fueron las más adecuadas para el nacimiento del preciado protagonista de nuestra historia por lo cual, los intrépidos caminantes nos topamos con una gran dificultad para encontrar al famoso Lactarius deliciosus, una de las setas más populares y comunes en toda España con múltiples usos culinarios.
La mañana pasa, sin prisa pero sin pausa. Es hora de reponer energías y acudo con celeridad a una vieja cantina que descubro en un pequeño pueblo cercano. Pido algo para picar y bebo un botellín de cerveza. Mientras espero a que me traigan el bocadillo, observo con atención un par de cartelitos pegados en la pared:  
 
- El primero situado en la parte superior se encuentra inclinado, es de color azulado y tiene un mojito pintado. Pienso que a mitad de la mañana, no es la hora más adecuada para tomar la bebida anunciada, por lo que dirijo la mirada al segundo cartelito.
- El segundo cartel me hizo gran ilusión por su mensaje cautivador, en el que se podía leer:
 

No tenemos wifi... hablen entre ustedes.

Bonito lema el que encontré en aquel lugar escondido, en mitad del camino, que me hizo recordar la olvidada comunicación oral donde en cualquier lugar que estuvieras te ponías a hablar con los demás.
Los tiempos cambiaron y ahora solo sabemos charlar por wasap. ¡Una pena!

viernes, 6 de noviembre de 2015

Bajo la lluvia

Supongo que también te habrá pasado,
que ibas paseando o haciendo cualquier cosa...
y llegaste empapado ( o empapada ).
Mes indicado para escribir sobre el barro.


¿Cuántas cosas puedes hacer bajo la lluvia?

Bailar, cantar, abrazar, besar.
Oler los aromas en un bosque encantado.

Esperar, beber, caminar, comer.
Montar en bici por un camino embarrado.

Bañarte, remar, despeinarte, saludar.
Pisar charcos con el calzado mojado.

Conducir, aplaudir, sonreír, despedir.
Pescar un resfriado.




Y por supuesto hablar con alguien por el móvil.