domingo, 15 de noviembre de 2020

Una cesta de castañas

 El otoño sigue su curso entre cestas de castañas.


 
Comienzo a dar un agradable paseo otoñal entre castaños con las dos manos ocupadas. En la derecha llevo la cesta para las castañas y en la izquierda porto el paraguas negro del abuelo ya que el cielo grisáceo anuncia lluvia.
El olor a tierra mojada envuelve la caminata.
Espero a que escampe. Doblo el lomo y lleno la cesta.
En noviembre anochece antes. Es hora de volver a casa atravesando la ladera empinada poblada de erizos.
Miro la chimenea. Cojo la vieja sartén agujereada y echo un puñado de castañas.
Al poco rato ya están asadas que comparto con los lectores que pasen por aquí.
Bon appétit!


(Esta historia está dedicada a todas esas personas que se pasan el día mirando el móvil y no tienen un ratito para dar una paseo por el campo ni son capaces de rememorar aquellas actividades campestres olvidadas como pudiera ser... llenar una cesta con castañas)

22 comentarios:

  1. Hola Manuel, si algo me gusta el otoño, es por las castañas y la chimenea, bueno sus ocres son preciosos, pero soy de la primavera, con sus alergias, que vamos hacer. Me ha gustado tu paseo otoñal, toda estación tiene su encanto.
    Un abrazo y feliz semana

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  2. En mi pueblo no hay castañas, además yo he estado durante cuatro meses seguidos en verano, me evitaba el calor de la ciudad y estaba libre de coronavirus, se me olvidaba el móvil en casa, incluso el ordenador también lo abandoné, dejando el blog casi sin publicar nada, ahora voy retomando poco a poco la antigua costumbre.
    Saludos

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    1. Ricas, ricas.
      Las puedes hacer de formas variadas: cocidas, asadas...

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  4. Lo preciosa que está la naturaleza, qué pena dejarla pasar por una pantallita.

    Un abrazo

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  5. ¡¡Que ricas!! unas castañas asadas al fuego de una chimenea y una conversación amigable, es de lo mejor que se puede hacer.

    Saludos

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  6. Hola Manuel. Las castañas tienen un encanto especial. Yo después de que una señora mayor en el pueblo me dijo que eran buenas para eliminar el dolor, llevo una en el bolsillo, seguramente no me sacara ningún dolor, pero seguro que no me lo dará..jeje.
    Un abrazo.

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    1. Tendremos en cuenta las historias de las abuelas.
      Un abrazo.

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  7. Bucólica y entrañable caminata. Lo malo es que ya no estoy para "doblar el lomo". Me conformo con un paseo y una castañas asadas de tu hornada.
    Un abrazo.

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    1. Eso de doblar el lomo va costando trabajillo.
      Luego vienen las molestias lumbares.
      Un abrazo.

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  8. Gracias profe mi madre también las asaba de la misma manera. Su olor aún me llega hasta aquí. No me enuentro bien y quiza solo pueda leerte. Ojalá pronto vuelva.
    Abrazos Manuel.

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  9. Me encanta la entrada que has hecho. Estoy de acuerdo con lo del móvil. Hay quien no sabe hacer otra cosa y se pierde esos deliciosos paseos por el campo recogiendo castañas o por la ciudad viendo cambiar los árboles de color. El otoño pasa por ellos sin apreciarlo y se pierden una experiencia maravillosa.
    Un abrazo

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    1. Perdemos muchas experiencias por estar obsesionados con las maquinitas.
      Un abrazo.

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  10. Y lo ricas que están las castañas!!...
    Un abrazo.

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  11. Hola Manuel, bonita entrada. A mi me encanta las castañas asada y también cosidas, todavía hay tradiciones por lo menos en mi tierra de irse asar las castañas al campo con los amigos.
    Un abrazo.

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    1. Bonito comentario.
      En algunas regiones siguen haciendo fiestas con las castañas y es verdad que se reúnen para asarlas y compartir unos momentos en el campo con familiares/amigos.

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