lunes, 4 de abril de 2016

Soneto inalámbrico.

 
Érase un hombre a un smartphone pegado
que pulsaba su sensor capacitivo,
érase un obseso compulsivo
del copiar y compartir seleccionado.
Érase, a unos datos conectado,
un cordón umbilical interactivo;
un ente de las redes muy activo,
érase un ser social virtualizado.
Era más popular que muchos cientos,
era un pulsador recalcitrante
de caritas de emoción y sentimientos.
Sus cifras de amigos ni te cuento,
su ranking de twitteo impresionante,
su vida real un puro cuento.
Nota: 
 
Este soneto me lo pasa mi colega y profesor Jesús Marcial que me viene genial para este blog.
Al mismo tiempo os invito a visitar la interesante página de este autor:
 
UNA IMAGEN Y MIL PALABRAS
 
 

¡FELIZ SEMANA!



10 comentarios:

  1. Un soneto magnífico.

    Feliz semana.

    Un abrazo.

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  2. A este un día se limpiara con el Smartphone, en lugar del papel higiénico..je.je.
    Un abrazo..

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  3. Muy cierto pero digiste que es una enfermedad grave difícil de erradicar
    Saludos

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  4. Muy cierto pero digiste que es una enfermedad grave difícil de erradicar
    Saludos

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  5. JAJAJA con el soneto...aquí ni huele ni suena...jajaja
    Gracias por tu comentario también esta bien...¿me quieres?
    saludos

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  6. Es cierto...estamos demasiado tiempo comunicándonos virtualmente y perdemos la frescura de la comunicación personal.

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  7. Es cierto...estamos demasiado tiempo comunicándonos virtualmente y perdemos la frescura de la comunicación personal.

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  8. Saludos para todos los que comentaron.
    ¡Feliz domingo!

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