sábado, 8 de agosto de 2015

En la sala de espera.

Sábado , 8 de agosto de 2015.

Cifra Especial ( Ocho del Ocho)

El pequeño bebé tarda unos meses en ponerse en pie y dar sus primeros pasos.
Y años después, al llegar a la vejez, la historia se repite. El frágil anciano vuelve a la niñez como si el tiempo volviese para atrás. Después de varios días ingresado en el hospital, postrado sobre la extraña cama se dispone a levantarse lentamente. Comienza a caminar, con un paso lento e inseguro ayudado por el manoseado andador.


Esta vez todo quedó en un susto y afortunadamente le dieron de alta.

Cuando visitas a un familiar que está ingresado en el hospital el tiempo pasa muy despacio. Tienes que buscar alguna distracción para romper con la preocupación dominante en esas horas que se pasan en la temida sala de espera. En este lugar puedes hablar con mucha gente: personal sanitario, familiares de otros pacientes, visitantes intermitentes... 
La lectura es un buen refugio para desconectar de la rutina hospitalaria, aunque en esta ocasión el libro elegido también hablaba de enfermedades y hospitales.

Bajo la misma estrella 
de John Greeen

El libro me gustó, aunque sentí ganas de llorar al conocer el  triste final.


Hoy es 8 de agosto, o si prefieres ocho del ocho. 
Los protagonistas del libro se despidieron.
 Estos números se desvanecieron y partieron hacia el infinito.


5 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias por llegar hasta aquí.
      Un fuerte abrazo y otro sonoro aplauso para tu comentario.

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  2. Cuánta razón tienes, amigo. Esas salas de hospital dan para muchas novelas; qué incertidumbre y angustia se siente en ellas, cómo se percibe lo vulnerables que somos, el giro tan rápido que puede darnos la vida en un instante... menos mal que muchas veces las historias que tienen ese escenario también cuentan con un final feliz, y una lección que nunca debe quedar oculta por su alegría.
    Nunca lo había pensado, pero, sí, igual es cierto que hay infinitos con distintos valores. Gracias por las reflexiones a las que invitas, nunca sobran.
    Un abrazo.

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  3. Cuánta razón tienes, amigo. Esas salas de hospital dan para muchas novelas; qué incertidumbre y angustia se siente en ellas, cómo se percibe lo vulnerables que somos, el giro tan rápido que puede darnos la vida en un instante... menos mal que muchas veces las historias que tienen ese escenario también cuentan con un final feliz, y una lección que nunca debe quedar oculta por su alegría.
    Nunca lo había pensado, pero, sí, igual es cierto que hay infinitos con distintos valores. Gracias por las reflexiones a las que invitas, nunca sobran.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Hola de nuevo compañero.
      La frase que aparece en la entrada (Algunos infinitos son más grandes que otros infinitos) la he rescatado de ese último libro que he leído.
      Gracias a ti por comentar.

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